domingo, 16 de octubre de 2011

ESPAÑOLES EN EL GULAG, DE SECUNDINO SERRANO


El subtítulo “Republicanos bajo el estalinismo” precisa más el tema. En efecto, los protagonistas del libro son los republicanos que acabaron en los campos de trabajo forzado de Rusia, luchando por sobrevivir contra el hambre, la miseria y el frío gélido. Son las biografías de españoles “de base”, ignorados y maltratados por la Historia, a los que en cierto momento repudiaba todo el mundo, hasta “los suyos”. Vidas de tristeza y desarraigo, historias muy humanas, emotivas.

El libro contempla su calamitosa peripecia en los archipiélagos soviéticos, y en ese sentido muchos “lectores al azar” se frotarán las manos antes de tiempo intuyendo un relato anticomunista. Que no se froten tanto. De la lectura profunda surgen mayores denuncias: que existieron numerosas mentiras sobre aquellos prisioneros, que sufrieron el olvido de la diplomacia y el régimen franquista (“En la dictadura, la única vía a la normalidad para los vencidos pasaba por el olvido más radical, la ablación de la memoria”) que fueron liberados finalmente gracias a la muerte de Stalin en 1953, sin apenas intervención del régimen, etcétera. Y la ironía final, el absurdo de que habían salido para Rusia exultantes de utopía republicana –libertad, igualdad, progreso- pero volvían desencantados y eran utilizados por la dictadura en sus propósitos antibolcheviques: “…españoles que marcharon a Rusia cantando el Himno de Riego y regresaron a España, quince años más tarde, en un barco donde se entonaba el Cara al sol”. Pues todo eso relata el libro, y muchas contradicciones más sobre su repatriación, su retorno, su adaptación otra vez a su patria o la vigilancia policial a la que les sometió el régimen.

Secundino Serrano, historiador especialista en estos temas, se empeña de nuevo en reivindicar las trayectorias de aquellos que lucharon o resistieron en el anonimato. Y aquí redondea su trilogía de vencidos en la posguerra española, después de sus aplaudidos libros Maquis (españoles contra Franco) y La última gesta (republicanos contra Hitler).

miércoles, 5 de octubre de 2011

SUPERFICIALES, DE NICHOLAS CARR


A veces una viñeta gráfica condensa un tratado entero.

Este libro –interesante, honesto- se subtitula ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? y analiza cómo el uso de la Red –por encima de sus innegables beneficios- está rediseñando nuestro cerebro: debilitando nuestra capacidad de concentración, alterando nuestros modos de lectura, troceando nuestras mentes, dispersándonos, mermando nuestra memoria a largo plazo, adormeciendo ciertas habilidades de retención y comprensión y creatividad.

No son opiniones, son argumentos fruto de la investigación. Neurólogos, psicólogos o educadores lo han comprobado: nuestro viejo cerebro se resiente por el uso continuado de correos, cliquear, goglear, hipervínculos, búsquedas, multimedias, alertas… Algunos lo expresan de manera muy contundente: “la Red provoca extensos daños cerebrales” “deseamos ser interrumpidos” “memoria de silicio” “la Web es una tecnología del olvido”.

Y cada uno, finalmente, lo está experimentando en sí mismo: las distracciones de Internet, sus potentes atractivos, son una amenaza demasiado grande para la concentración y la memoria, para la reflexión y el razonamiento, para la lectura profunda y crítica que exige atención, silencio y tiempo. La Red nos lleva a un pensamiento apresurado y superficial, a la lectura aleatoria, a rastrear sin leer, al batiburrillo, al “picoteo”.

La viñeta elegida para ilustrar la reseña lo expresa mejor que este texto (aunque la paradoja es que la viñeta circula por la Red)

martes, 13 de septiembre de 2011

EL PALACIO AZUL DE LOS INGENIEROS BELGAS, DE FULGENCIO ARGUELLES


Escritor no demasiado conocido, quizá porque no se prodiga con un título cada año como otros colegas, quizá porque elabora y trabaja tanto sus libros que sólo aparecen cada lustro, quizá porque vale más caer en gracia… y él no ha tenido a los voceros oficiales de su parte. Da igual: poco conocido, pero muy apreciable, sorprendente escritor. Ya lo demostró en su primera novela, de precioso título, Letanías de lluvia, una historia coral, de vidas cruzadas y enredadas en una aldea minera asturiana sobre la que vemos llover implacablemente casi como en Macondo.

Aquí confirma su notable talento. El Palacio… es libro de prosa vigorosa, de una fuerza extraordinaria, sobre todo al comienzo. Literatura y guerra civil suelen formar buena pareja, aunque aquí la contienda es sólo un telón de fondo. Estamos en los primeros años del siglo, en la época de la revolución en Asturias de un pueblo explotado contra la clase acomodada que poseía el poder (mucho que ver con lo de ahora, con lo de siempre). Y en ese contexto social complejo se narra la historia de Nalo, un chaval inquieto que entra a trabajar como aprendiz de jardinero en el palacio azul de unos ricos ingenieros belgas. Desde allí es testigo privilegiado de esos años convulsos, allí se inicia en el sexo, en el conocimiento, en las vivencias; desde allí descubre la vida, la muerte.

Hay mucho de realidad y mucho de mágico. Hay dos mundos enfrentados y contradictorios, que dejan a veces un regusto amargo. Hay prosa poética y lenguaje de la tierra, habituales en este autor. Lirismo y costumbrismo comedido se alternan en las páginas de este libro. Y Asturias sigue siendo su Macondo particular.

domingo, 4 de septiembre de 2011

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA, DE G. GARCÍA MÁRQUEZ


Releer a García Márquez, después de un tiempo, puede tener su riesgo: el de no encontrar al gran escritor que una vez nos deslumbró. Con ese temor, con todas las reservas, ¿qué mejor que elegir esta novela insuperable? Pues bien, el riesgo merece la pena: cuando un narrador es extraordinario, lo es por los siglos de los siglos.

Un tema simple -los hechos ocurridos en un pequeño pueblo, la muerte de un hombre que todos sabían de antemano que iba a ocurrir- da para mucho. Aparecen los asuntos de la honra, el código de honor y la educación de ese pueblo, la iglesia, el alcalde cacique... Y una idea se filtra en el relato: la fatalidad, el destino trágico contra el que no hay escapatoria. Al fin los temas de Gabo resultan universales, aunque sus novelas estén ambientadas en su tierra natal y se desarrollen en un escenario local.

Aquí todo es impecable: la trama es perfecta, los diálogos y las palabras elegidas también. Es una crónica que funciona y camina como un mecanismo de precisión, incluso en los flash-back, cuando avanza y retrocede el relato en el tiempo (un tiempo breve, por otro lado: la acción apenas transcurre en un día, por tanto son horas muy detalladas). Y es un libro formalmente más sobrio y conciso que otros del autor, casi un texto periodístico, quizá para lograr esa exactitud.

viernes, 12 de agosto de 2011

ESPAÑISTÁN. ESTE PAÍS SE VA A LA MIERDA, DE ALEIX SALÓ


Dejaremos a un lado la imposición de etiquetas (¿novela gráfica? ¿historieta? ¿esperpento?...) y perdonaremos el exabrupto del título, porque al pan pan...y pocas palabras bastan.

Con todo, si el joven Saló, a quien por generación le tocaría oscilar entre nini e indignado, no hubiese dibujado este Españistán, alguien debería haberlo hecho en su lugar.

El reino que responde a este nombre goza del mejor sistema educativo de África, y el rasgo que lo individualiza, y ahí le duele, es la proliferación de hipotecas crecientes que se nutren de sueldos menguantes. ¿Y quiénes son sus súbditos? Notable e injusto contraste entre "ingenieros parias" y "chonis líderes de opinión".

Saló explica, valièndose de un dedo inteligente al que no le tiembla el pulso a la hora de hurgar en la llaga, un periplo iniciático. Un cani al que la crisis vigente ha despertado en un mundo real más duro que Matrix. Su buga tuneao no le sirve para comer. Mientras espera que lo desahucien por impago de la hipoteca, se aliena o se alimenta mirando su pantalla de plasma animada con bazofias monocordes que responden a las siglas TDT. Sin embargo, en vez de acoquinarse a verlas venir, decide deshacerse de su condena semicentenaria y plantar cara, "dando lugar a un relato plagado de tópicos, tacos y faltas de ortografía".

Reconocer los pecados atávicos de esta nuestra comunidad (sin anillo y pronto sin nada) resulta desternillante a ratos. Sin embargo, una vez evaporada la carcajada, queda el poso desesperanzado del sarcasmo. Hay que leer el relato para quemar el sobrepeso de la incertidumbre. ¿Por qué, por qué hemos pasado de un plumazo de VIPS a mindundis? Y aun más: leyéndolo, como en las bienintencionadas maratones televisivas, seremos conscientes de contra qué luchamos.

Se podría formular más alto, pero sin ese puntito de mala leche, no sería lo mismo.

DAVID GOLDER, DE IRÈNE NÉMIROVSKY



Un relato descarnado sobre las consecuencias de situar el afán de enriquecimiento por encima de todo. David Golder es un hombre maduro, hecho a sí mismo, judío errante cuya única patria es la especulación y el dinero resultante a cualquier precio. Asistimos de cerca a su descenso a los infiernos, que arranca con el suicidio al que induce a su mejor amigo y socio, y que se complica con una enfermedad. Golder es por fin consciente que el cansancio, el desengaño y los remordimientos, en una proporción tan dañina como difícil de precisar, acaban pasando factura. Acompañamos al héroe solitario, pese a vivir rodeado de acólitos, parásitos y asesores, a lo largo del viaje definitivo.

Primera etapa: de París a Biarritz. A Némirovsky, rica judía ucraniana en el exilio, no le duelen prendas a la hora de mostrar el trasfondo oscuro e inhumano, miserable en última instancia, que susyace en determinado tren de vida. Golder, pese a su deterioro patente, deberá renovar en incómodos plazos el amor de su hija diletante y el respeto de la esposa que acoge a su amante español bajo el techo común.

Segunda etapa: retorno a París, más solo que antes, si cabe. Golder intenta recuperar un amigo, arquetipo de la avaricia, y sobre todo reflotar su imperio, lo que implicará la vuelta a sus orígenes y el reencuentro con él mismo en la tercera y última etapa.

El contexto económico actualiza novelas de este calado, aunque sólo sea por aquello de que la Historia se repite. Consecuentemente, si algo hemos aprendido de ésta, pongámonos a temblar por lo que vino después de la Belle Époque.

Némirovsky, asesinada en un campo de exterminio, trata una temática similar, pero con la contundencia y tal vez la crueldad de la nouvelle en El baile.

jueves, 11 de agosto de 2011

LA HUMILLACIÓN, DE PHILIP ROTH


Pocos autores gozan de tanta celebridad en vida como Roth, alabado casi siempre por la crítica y candidato en las quinielas del Nobel en los últimos años. Por algo será, aunque quizá no tanto por esta corta novela.

Aquí cuenta la peripecia de Simón Axler, un gran actor teatral que pierde su talento en la proximidad de su vejez, y eso desencadena otras tragedias: la pérdida también de su autoestima, su salud, su matrimonio. Y ese hombre antes triunfador se convierte de forma brutal en un ser humillado, hundido, que todos los días pensaba en el suicidio. Sin embargo, en un intento de recomponer su vida y recuperar su talento, apela al impulso erótico para salir de su crisis, gracias a su relación –sórdida, muy explícita- con una mujer más joven, lesbiana indecisa e inestable, con la que se plantea incluso la idea de tener un hijo. Las cosas no salen bien, los planes se truncan, él es mucho más vulnerable que ella y retorna de nuevo la humillación y la idea de la muerte.

Pues eso quiere ser la novela, una reflexión sobre el sentido de la vida, la vejez, la autodestrucción, el vacío, la muerte y el deseo erótico precisamente como fortaleza ante esa muerte.

Quiere ser.