
Pase lo que pase y al efecto de rebajar la pasión, antes de que vengan para casa en cuartos (como siempre) y se suceda la depresión de un país entero, o traigan la Copa del mundo (como nunca) y se declare una semana entera de celebraciones, conviene deleitarse e instruirse a la vez con este libro del gran autor uruguayo, lo mejor que se ha escrito sobre fútbol.
El espíritu está claro ya en la dedicatoria inicial: para unos niños que hace años “se cruzaron conmigo en Calella de la Costa. Venían de jugar al fútbol, y cantaban: ganamos, perdimos, igual nos divertimos.” En esas cinco palabras y en las páginas siguientes se reivindica el fútbol virgen, en estado puro, no viciado por negocios ni millones. Fútbol de calle, de barrio y de barro, antes de que se impusiera “un fútbol de robots”… “tan pendiente del marketing y de los sponsors”…“que a medida que se ha hecho industria ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”
Galeano hace un recorrido ameno y breve por la historia de los mundiales y sus protagonistas: datos, ídolos, momentos, artistas del balón, leyendas, goles, anécdotas… Lo hace con su estilo inigualable, condensado y poético; cada pequeño texto es una gran historia, cada párrafo vale por un aletargante best seller actual.
Hoy el fútbol, como todo, se está uniformando en sus estructuras e intelectualizando a pie de barra, gracias a los nocivos periodistas deportivos. Resulta enternecedor escuchar en el bar a dos expertos aficionados –valga la contradicción- discutir sobre si nos conviene más el desborde de Iniesta o la verticalidad de Cesc (parafraseando a Millás ¿qué coño querrá decir verticalidad?)
Por todo eso apetece todavía más rescatar de la estantería este delicioso libro.
Los romanos pedían "panem et circenses", en este país se modifició en "pan y toros", y con el nuevo milenio se requieren canales de televisión (para ver telebasura) y comida rápida. Quizá no se haya avanzado demasiado. JB
ResponderEliminar